Cuando una persona cree mucho en su idea, hay veces que hace lo posible por intentar llevarla a cabo, por conseguir financiación, capital, un local y, sobre todo, que los demás crean en esa idea que a él le ronda y por la cual está dispuesto a trabajar más horas.
Sin embargo, tener una idea no implica que ya nos despidamos del trabajo para aventurarnos, a ciegas, o casi a ciegas, en algo así. No; es al contrario. Normalmente las personas con trabajo lo conservan hasta ver cómo va la empresa que han creado, salvo que tengan capital suficiente y estén muy seguros de lo que hacen (sobre todo de que, si la empresa va mal, podrán hacer algo para seguir ganando dinero para vivir).
Estos se convierten así en trabajadores y emprendedores al mismo tiempo. Por ejemplo, son trabajadores porque trabajan para otro, en una empresa, microempresa, para otra ...