Los negocios originales se abren paso como una receta muy válida contra la crisis. Una parte de ellos son franquicias. Aprovechan necesidades no cubiertas por el negocio ordinario en su sector y se ofrecen como alternativas a la oferta seriada. Es única en su género, exclusiva, singular y, en algunos casos, hasta toca la excelencia.
Apuestan por la cercanía de las personas, por el relax, por la calma y el buen acogimiento en locales diseñados para crear experiencias de disfrute positivas.
Negocios como la franquicia de cafeterías ‘Gran Café’, que evoca los ambientes de los grandes cafés literarios de los siglos XIX y XX. Una propuesta que se afianza, precisamente éso, polos de la cultura y referentes de la vida social en el entorno en el que abren sus puertas.
Otras de las franquicias que tienen mucha aceptación son las que podríamos encuadrar dentro de la filosofía ‘slow’. Amiga de hacerlo todo despacio, lentamente, ...