El ser humano se deja llevar en muchos momentos por su estado de ánimo. Por ejemplo, en una situación de tristeza o de profundo dolor, es difícil alcanzar la concentración intelectual propia de trabajos como la investigación o la enseñanza. Por ello, en el plano opuesto, también es habitual que cuando una persona se ha enamorado y se encuentra inmersa bajo la ilusión de un sentimiento tan especial como el amor, entonces, también tiene una energía mayor a la hora de emprender la jornada laboral. El trabajo parece más perfecto para alguien enamorado que observa la realidad desde el punto de vista de la idealización.
Esta reflexión muestra que en muchos momentos, una situación personal puede afectar al plano laboral al igual que sucede a la inversa. Sin embargo, la inteligencia emocional muestra que cualquier persona debe aprender a separar ambos ámbitos para poder desarrollarse plenamente y alcanzar la felicidad.
El amor ...